Nuestra alma se refleja en múltiples facetas del mundo exterior

El árbol de los deseos

EN LA VERSION HINDUISTA del Paraíso hay enormes árboles que cum­plen deseos. Tú símplemente te sientas debajo, deseas cualquier cosa y, izas], se cumple.

Una vez un hombre emprendió un largo viaje y se extravió; y lle­gó, por casualidad y sin advertido, al Paraíso. Como estaba cansado, se tumbó a la sombra de un árbol y enseguida se durmió. Al volver a des­pertar, tenía la boca seca, y se dijo: «Quisiera beber una jarra de agua fresca». Al instante se cumplió su deseo, y apareció ante él una jarra de agua fresca y un vaso. Después de haber apagado su sed, sintió ham­bre y pensó: «Un cuenco de arroz sería ahora lo perfecto», y ante sus asombrados ojos vio volar platos con deliciosos manjares que se posa­ron sobre una mesa, también aparecida de la nada.

El hombre estaba hambriento y. poco le duró la sorpresa antes de precipitarse con glotonería sobre los manjares. Hacía mucho tiempo que no había comido tan bien. Mucho más tarde, satisfecho ya su ham­bre, se recostó en el árbol y miró a su alrededor.

Advirtió que estaba sentado en medio de un prado primaveral flori­do, que le pareció maravilloso, y de repente pensó que sería agradable te­ner una hermosa mujer a su lado. Y al instante, una mujer seductorarnen­te bella se recostó sobre su hombro y lo miró con ojos radiantes. Al atardecer, la hermosa mujer dormía a su lado, el vino era exquisito y el hombre es­taba plenamente satisfecho; al fm, empezó a maravillarse. ¿Qué es lo que estaba pasando) ¿Era todo un sueño o unos duendes traviesos le estaban jugando una mala jugada? ¿O le estaba tentando el diablo?

Y enseguida el aire se llenó de duendes que zumbaban a su alre­dedor y apareció un diablo aterrador. Entonces el hombre comenzó a temblar, y pensó: «Ha llegado mi última hora. Seguramente me mata­rán y me arrojarán al infierno»Y justamente eso fue lo que sucedió. ¡Qué lástima!

DA IGUAL ES LO QUE creas, pues tarde o temprano se cumplirá. Son sólo y exclusivamente tus pensamientos y tus creencias los que crean tu paraíso o tu infierno. Pensamientos e ideas nos hacen felices o infelices, nos llevan a la desesperación o mantienen nuestras esperanzas. El árbol de los deseos de este cuento no es otra cosa que nuestros propios pensamientos.

Desde ellos tejemos un mundo mágico que tomamos por realidad; la única realidad que conocemos. A veces transcurre tanto tiempo des­de la formulación del deseo hasta que se cumple, que no asociamos una cosa con la otra.

Una madre agobiada que sueña a diario tener unas horas para sí misma’ quizás se pregunte la razón por la que sus hijos, ya mayores, no la visitan más a menudo.

Alguien que quiere desesperadamente conservar su juventud y belle­za, porque sólo ve en la tercera edad trastornos y deterioros: seguramen­te que no se asombrará cuando en la vejez padezca múltiples achaques, pues no hizo otra cosa que esperar enfermedades. Porque, en realidad, ¿tiene que ser la vejez asi?, ¿o no es cierto que en ella se revelan cualida­des totalmente nuevas y maravillosas que se habrían debido esperar con alegría? ¿Quién es el responsable de la forma que tiene de reflejarse el mundo exterior en nosotros? ¿Quién asume la responsabilidad sobre la felicidad, el infiemo,lo bello y lo feo en tu vida? ¿Quién es el mago crea­dor de todo esto?

Los pensamientos y los deseos son energías. Una persona más o me­nos sensible capta enseguida el estado de ánimo de su interlocutor. Los pensamientos sombríos y el miedo producen un tipo de energía totalmente diferente al del interés o al de la alegría. La diversión y el placer en el amor atraen al sexo opuesto como si de magia se tratara. Y quien cree en sí mismo y en sus capacidades tendrá éxito en su carrera profe­sional antes que aquel que está convencido de su propia incapacidad.

En general, no existe una única creencia sobre temas como la vejez, el dinero, la pareja, uno mismo o Dios, pues lo normales que coexistan dog­mas contradictorios. Cuando «apunté» los dogmas o ideas que yo tenía sobre el tema «dinero» no pude menos que asombrarme por las contra­dicciones en las que incurría. Por un lado, estaba totalmente convencido de que el «dinero» era algo que «echa a perder el carácter», a pesar de co­nocer a muchas personas ricas cuyo carácter, obviamente, no estaba corrompido. Por otro, creía que «el dinero da independencia y libertad».

La hoja de papel se fue llenando ante mí con frases como: «el dinero es un tema desagradable sobre el cual no se debe hablar», «otros necesitan el dinero más que yo», «con el dinero se acaba la amistad», «el dinero es su­cio» o «quien es afortunado en el amor es desafortunado en el juego (dine­ro ).

Las declaraciones positivas de esta lista eran pocas. Las que sonaban mejoreran: «dinero es energía» y «yo merezco tener mucho dinero». Me di cuenta de cuál era la razón por la que yo no quería tener nada que ver con el tema «dinero» y de cuál era la causa de que éste siempre me faltara.

Decidido, empecé por cambiar las ideas que tenía sobre este tema y que consideraba embarazosas. Y busqué una afirmación que me parecía más útil y lógica que las viejas y manidas frases. Mi afirmación en aquel entonces era: «mi trabajo es merecedor de ser bien pagado». Aunque la asociación cambió mí punto de vista, le faltaba realmente fuerza y dinámica. Éstas las conseguí cuando aprendi a adaptar mi visión interíor a las palabras.

Con ayuda de un amigo caí en la cuenta de que aunque yo rezaba for­malmente mí nueva afirmación, la frase como imagen de mí pensamiento

mente diferente al del interés o al de la alegría. La diversión y el placer en el amor atraen al sexo opuesto como si de magia se tratara. Y quien cree en sí mismo y en sus capacidades tendrá éxito en su carrera profe­sional antes que aquel que está convencido de su propia incapacidad.

En general, no existe una única creencia sobre temas como la vejez, el dinero, la pareja, uno mismo o Dios, pues lo normales que coexistan dog­mas contradictorios. Cuando «apunté» los dogmas o ideas que yo tenía sobre el tema «dinero» no pude menos que asombrarme por las contra­dicciones en las que incurría. Por un lado, estaba totalmente convencido

. de que el «dinero» era algo que «echa a perder el carácter», a pesar de co­nocer a muchas personas ricas cuyo carácter, obviamente, no estaba corrompido. Por otro, creía que «el dinero da independencia y libertad».

La hoja de papel se fue llenando ante mí con frases como: «el dinero es un tema desagradable sobre el cual no se debe hablar», «otros necesitan el dinero más que yo», «con el dinero se acaba la amistad», «el dinero es su­cio» o «quien es afortunado en el amor es desafortunado en el juego (dine­ro ). Las declaraciones positivas de esta lista eran pocas. Las que sonaban mejoreran: «dinero es energía» y «yo merezco tener mucho dinero». Me di cuenta de cuál era la razón por la que yo no quería tener nada que ver con el tema «dinero» y de cuál era la causa de que éste siempre me faltara.

Decidido, empecé por cambiar las ideas que tenía sobre este tema y que consideraba embarazosas. Y busqué una afirmación que me parecía más útil y lógica que las viejas y manidas frases. Mi afirmación en aquel entonces era: «mi trabajo es merecedor de ser bien pagado». Aunque la asociación cambió mí punto de vista, le faltaba realmente fuerza y dinámica. Éstas las conseguí cuando aprendi a adaptar mi visión interíor a las palabras.

Con ayuda de un amigo caí en la cuenta de que aunque yo rezaba formalmente mí nueva afirmación, la frase como imagen de mi pensamiento era pequeña, gris y pálida, y se encontraba lejos de mí. Mi afirmación tras­ladada a imágenes no resultaba muy convincente y era poco seductora.

Por el contrario, cuando pensaba en la frase «el dinero es un tema desagradable», las imágenes asociadas aparecían enormes, de colores ra­diantes y muy vivas delante de mi visión interior.

Aprendi rápidamente a transformar los dogmas embarazosos en imágenes pequeñas, grises e insignificantes, en aquellas que se perci­bían en la lejanía. Cuando los veía allí, casi no me podía creer que an­tes tuvieran tanto poder sobre mí. El dogma nuevo, en cambio, lo trans­formé en imágenes seductoras con colores vivos y radiantes. Los dibujos eran grandes y de una belleza casi relamida.

De algún modo empezaron a volverse irresistibles.

Si junto con los dogmas surgían voces, dejaba que éstas cambiaran la frase tantas veces como fuera necesario hasta que el tono fuera exac­tamente el adecuado, hasta que dijera lo correcto.

Si el dogma me robaba el aliento o amenazaba con aplastarme, lo alejaba más y más con mís pensamíentos; lo alejaba hasta que ya casi no podia sentirlo.

Encontrar dogmas y aprender a manejarlos con más facilidad que antes es un arte, pero también es un juego excitante. Actúa una hora, un dia o un mes como si estuvieras seguro de ti mismo y como si fue­ses una persona muy importante en vez de creer que eres insignifican­te y poco interesante.

Actúa como si fueses la Madre Teresa de Calcuta, despojándote de todo, si hasta entonces creíste desde el fondo de tu alma que cada uno tiene que mirar primero por sí mismo.

El mayor riesgo que corres en este juego es el de adquirir algunos conocimientos insólitos sobre la magia de tu potencial de pensamientos.

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2 Responses to Nuestra alma se refleja en múltiples facetas del mundo exterior

  1. Luis J. dice:

    Hola, acabo de leer estas palabras y agradecido quiero compartir como me he comprado un ticket para ir a la libertad… !Con dinero! En concreto me costó 20 euros.
    Pues que caminaba por la calle paseando la vista por aquí y por allá y entonces en el suelo había ¡20 euros!
    Me detuve un instante y mi mente se estremeció de gusto, mire de reojo a un lado y al otro y luego atrás. La mente estaba en pleno orgasmo !no había nadie! eran míos!. No me anticipe, tampoco quise tirarme de cabeza a su captura !un poco de dignidad por dios! -total si son míos, no hay nadie, para que prisas, un poco de clase por favor, me dije a mi mismo- y allí me vi con los ojos cuadrados llenos de billete de 20 euros… y algo no iba bien… aquellos ojos y esa adrenalina corre que te correeee…
    Y esa fue la ultima intervención de la demente ya que desde la torre de control central pase la información del suceso a otro de los centros con mayores capacidades para toma de decisiones, en concreto al centro de mandos energéticos, lo hice por que me fío mas de este, por que no falla y te cuenta las cosas tal cual son con pocas palabritas. También este es el que tiene poder para sacarte de la realidad aprisionante de los mundos que se alinean, por que sin cortarse un pelo te cuenta la verdad (ya que es conocedor del nombre verdadero de cada cosa, ser o suceso); Ese es el que te dice que ese o el otro mundo tan real y tan definitivo en el que se está irremediablemente inmerso (por tanto usarlo) tan solo es un sueño y no mas y por lo tanto está construido de lo que los sueños están construidos. Que solo tu lo haces mas y mas real conforme lo usas mas y mas.
    En esta ocasión la torre de control ya con el energético al mando y con el billetito delante mío propuso: A que no los dejas hay donde están, pillas paso y te vas.
    ¡Hay que ver, ya estamos otra vez! Comunico irrumpiendo el centro mental al centro energético. !Alarma, alarma una tonta e idiota decisión va a arruinar una oportunidad clara de beneficio otra vez!.
    Me di cuenta que me encontraba sumergido de repente en un sueño total. Yo que iba caminando tan tranquilo y ya no era ni persona, estaba comidito, miraba a los lados y para atrás y me comenzaba a inquietar y el billete hay mirándome, comencé a sudar… Me di cuenta; estaba preso de un sueño y de las cosas que le conforman, mi realidad estaba llena de timidez, ambición, modestias, morales y todo eso… Y vacía de voluntad. Paré el asunto en seco, le miré a los ojos al cuerpo energético y le sonreí agradeciéndole en silencio… cuanto le debo a este !En cuantas ocasiones ha estado hay! … Me marché caminando tranquilita-mente y hay se quedaron los veinte euros, se los llevo el viento o se los comió una rata o quizá los encontró un pobre delgadito o un rica anciana gorda que no podía agacharse por la faja apretada para pillárselos, una inusitada alegría me llevó a unas cuantas posibilidades cada vez mas divertidas y la calle ya no era una calle y el sol se reía de las tonterías con las que yo mismo me divertía y allá quedo “ese mundo” donde me encontré con el tirano billete, que le di la vuelta y finalmente me condujo a otro mundo donde la libertad si existía.
    Con afecto a todos los que por este agradable mundo de mándalas se pasean. Adelante Sat, es muy reconfortante la vista de este sitio.

  2. sat7 dice:

    jajaja, muy bueno Luis.
    Pura autoobservación a todos los niveles.

    Me recuerda a mi “oportunidad”.
    Algo parecido me pasó. Y sin dudar, los recogí del suelo. Al rato, se los dí a un indigente , y dejé pasar el fluído de la vida tal cual. Me parece que así somos, intermediarios de la energía. Y lo importante aquí es crear conciencia cuando lo somos, osea, siempre.

    Saludos y gracias por estar aquí.

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