Todo sobre UG Krishnamurti

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A U.G. Krishnamurti se lo conoce muy bien en los círculos espirituales como una figura extraña, enigmática, e iconoclasta. Se lo ha llamado muy a menudo, y acertadamente, el “anti-guru”, el “sabio de la furia”, y también, el “Don Rickles de la escena de los gurues”. El hombre es un Rudra andante que dispara misiles verbales directamente al corazón de las catedrales más protegidas de la cultura humana. No perdona ninguna tradición, por más antigua que sea, ninguna institución, por más establecida que esté, y ninguna práctica, por más sagrada que sea. Nunca han sido las bases de la civilización humana, sometidas a semejante crítica devastadora, como lo son por este hombre llamado U.G.

A diferencia de J. Krishnamurti, U.G. no ofrece “charlas” al público general, ni “entrevistas” al personal VIP. No escribe diarios ni notas y no hace “comentarios” sobre el vivir. Existe una inusual pero auténtica atmósfera de informalidad alrededor de U.G. Uno no tiene que suplicar el favor de algún pomposo “devoto” o “trabajador” para hablar con él. Las puertas de U.G., en donde resulte estar, están siempre abiertas a los visitantes. En un alto contraste con la mayoría de los gurues contemporáneos, U.G. no parece discriminar a sus visitantes según su riqueza, posición, casta, raza, religión, o nacionalidad.

A pesar de su avanzada edad, continúa viajando por el mundo en respuesta a las invitaciones de sus amigos. Sus movimientos “migratorios” alrededor del globo le han ganado un círculo de amigos mayormente devoto en muchas partes del mundo, incluso en China, en donde las traducciones de su best seller, La Mística de la Iluminación, publicado en 1982, están en circulación. Un segundo libro, La Mente es un Mito, publicado en 1988, es también muy popular entre la audiencia desencantada con la escena de los gurues. Un tercer libro, El Pensamiento es su Enemigo, se ha publicado recientemente. Esos libros contienen transcripciones editadas de conversaciones con un numeroso número de personas en diversas partes del mundo. Es increíble que U.G. no reclame derecho de copias sobre esos libros. E incluso va más lejos aún, al declarar que “Usted puede reproducir, distribuir, interpretar, malinterpretar, distorsionar, arruinar, o hacer lo que quiera, incluso reclamar autoría, sin mi consentimiento o el permiso de nadie.” Dudo mucho que esto tenga algún precedente en la historia. U.G. hace lo mismo que la naturaleza. La naturaleza no reclama derechos de copia sobre sus creaciones. Y tampoco lo hace U.G.

U.G. dice no tener ninguna “enseñanza espiritual.” Él ha señalado que una enseñanza espiritual presupone la posibilidad de un cambio o una transformación en los individuos, y ofrece técnicas o métodos para producirlos. “Pero no tengo tales enseñanzas porque cuestiono la misma idea de una transformación. Yo mantengo que no hay nadie a quien transformar o cambiar en usted. Así que, naturalmente, no tengo ningún arsenal de técnicas de meditación o prácticas,” dice. Aunque pueda no haber una “enseñanza espiritual”, en el sentido convencional, parecería innegable que sí hay una “filosofía” en su creciente grupo de declaraciones, una “filosofía” que se resiste a ser asimilada por las tradiciones establecidas, occidentales u orientales, y una que vale la pena examinar. U.G. es lo suficientemente importante como para no ser dejado a las “viudas” de J. Krishnamurti y a los “divorciados” de Rajneesh (para usar términos de U.G.) Él merece atención crítica por parte de la comunidad filosófica, particularmente en India, en donde las tradiciones de todas las generaciones muertas pesan como una pesadilla sobre el cerebro de los vivos.

Lo que mejor describe la aproximación filosófica de U.G. es el término “no racional.” No está interesado en ofrecer soluciones a los problemas. Su único interés es señalar que la solución es el problema. O como observa a menudo, “Las preguntas nacen de las respuestas que ya tenemos.” El origen de las preguntas son las respuestas que hemos sacado de nuestra tradición. Y esas respuestas no son respuestas verdaderas. Si las respuestas fueran verdaderas, las preguntas no permanecerían. Pero las preguntas persisten. A pesar de todas las respuestas de nuestra tradición seguimos preguntando sobre Dios, el sentido de la vida, etc. Por ello, U.G. mantiene, las respuestas son el problema. La verdadera respuesta, si la hay, consiste en la disolución tanto de las respuestas como de las preguntas heredadas de nuestra tradición.

El enfoque de U.G. también es “no racional” en otro sentido. No usa argumentos lógicos para tratar con las preguntas. Emplea lo que llamo el método de resolución de la pregunta en sus necesidades psicológicas constitutivas. Luego demuestra que esa necesidad psicológica no tiene fundamento. Considere, por ejemplo, la cuestión de Dios. U.G. no se interesa en argumentos lógicos a favor o en contra de Dios. Lo que hace es resolver la pregunta en su necesidad constitutiva oculta de felicidad o placer permanente. U.G. señala luego que esa demanda de felicidad permanente no tiene fundamento fisiológico en el sentido de que el cuerpo no podría tolerar esa permanencia. O como lo dice él mismo:

Dios o la Iluminación es el máximo placer, la felicidad sin interrupciones. Nada de eso existe. Querer algo que no existe es la raíz de su problema. La transformación, la liberación, etc., son todas variaciones del mismo tema: la felicidad permanente. El cuerpo no puede soportar placer ininterrumpido por mucho tiempo; se destruiría. Desear un estado ficticio de felicidad permanente es en realidad un serio problema neurológico.

El problema de la muerte sería otro ejemplo. U.G. descarta las especulaciones sobre el “alma” y el “más allá.” Mantiene que no hay nada dentro nuestro que vaya a reencarnar después de la muerte. “No existe nada dentro suyo más que miedo,” dice. Su interés es señalar que la demanda por la continuidad del “experimentador,” que está detrás de las preguntas sobre la muerte, no tiene sentido. En sus propias palabras:

Su estructura de experimentación no puede concebir ningún evento que no vaya a experimentar. Incluso espera presidir su propia disolución, y así se pregunta cómo se sentirá la muerte, y trata de proyectar la sensación de que como será no sentir. Pero para anticipar una experiencia futura, su estructura necesita conocimiento, una experiencia pasada similar que pueda recordar como referencia. Usted no puede recordar como se sentía no existir antes de nacer, y no puede recordar su propio nacimiento, así que no tiene bases para proyectar su futura no existencia.

UG también repudia muchas de las suposiciones de los filósofos de la Razón. Piensa en Aristóteles cuando declara que “Quien quiera que haya dicho que el hombre es un ser racional se engañó a sí mismo y nos engañó a todos.” U.G. sostiene que la fuerza controladora de la acción humana es el poder y no la racionalidad. De hecho mantiene que la racionalidad es en sí misma un instrumento del poder. El enfoque racionalista se basa en la fe en la habilidad del pensamiento para transformar la condición humana. U.G. contrapone que esa fe en el pensamiento es infundada. De acuerdo con él, el pensamiento es un instrumento divisivo y finalmente destructivo. Solo está interesado en su propia continuidad y convierte todo en un medio para su propia perpetuación. Solo puede funcionar en términos de una división entre el llamado yo o ego y el mundo. Y esa división entre un ilusorio yo y un mundo contrapuesto es finalmente destructiva porque resulta en el engrandecimiento del “yo” a expensas de todo lo demás. Por eso es que todo lo que nazca del pensamiento es dañino de una forma u otra. Así que el pensamiento no es el instrumento que puede transformar nuestra condición. Pero U.G. tampoco señala alguna facultad espiritual como la intuición o la fe como el instrumento salvador. Descarta la intuición como nada más que una forma de pensamiento sutil y refinado. Y la fe, como solo una forma de esperanza sin ningún fundamento.

Pero U.G. sí habla de algo como una inteligencia nativa o natural del organismo vivo. La inteligencia “adquirida” del intelecto no se compara con la inteligencia nativa del cuerpo. Es esa inteligencia la que está en operación en los extraordinariamente complejos sistemas del cuerpo. Uno solo tiene que examinar el sistema inmunológico para comprender la naturaleza de esa inteligencia innata del cuerpo vivo. U.G. sostiene que esa inteligencia nativa del cuerpo no está relacionada con el intelecto. De esta forma no puede usarse o dirigirse para resolver los problemas creados por el pensamiento. No está interesada en las maquinaciones del pensamiento.

El pensamiento es el enemigo de esa inteligencia innata del cuerpo. El pensamiento es perjudicial para el funcionamiento armonioso del cuerpo porque convierte todo en un movimiento de placer. Esa es la forma en que asegura su propia continuidad. La búsqueda de permanencia es también otra forma en la que el pensamiento se vuelve hostil al funcionamiento armonioso del cuerpo. Según U.G., la demanda de placer y permanencia destruye, a la larga, la sensibilidad del cuerpo. Al cuerpo no le interesa la permanencia. Su sistema nervioso no puede manejar estados permanentes, ni placenteros ni dolorosos. Pero el pensamiento ha proyectado la existencia de estados permanentes de paz, dicha, o éxtasis con el fin de mantener su continuidad. Hay, de esta forma, un conflicto fundamental entre las demandas de la “mente” o el pensamiento y el funcionamiento del cuerpo.

Este conflicto entre el pensamiento y el cuerpo no puede ser resuelto por el pensamiento. Cualquier intento del pensamiento por tratar con este conflicto solo agrava el problema. Lo que tiene que terminarse es la interferencia distorsionadora del mecanismo de auto perpetuación del pensamiento. Y eso no puede, obviamente, ser activado por ese mecanismo mismo. U.G. mantiene que todas las técnicas y prácticas para terminar o controlar el pensamiento son fútiles porque son ellas mismas el producto del pensamiento y los medios de su perpetuación.

 

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4 Responses to Todo sobre UG Krishnamurti

  1. xaviledesma dice:

    Feliz Navidad ,querido amigo.
    Ultimamente estoy “desconectado”como ya te comenté.
    En un día tan remarcado desde hace tanto tiempo, mi convencimiento como sabes ,de que el cambio (si lo hay), debe de ser interior, dejando atrás montajes mentales de toda índole, muchos con intereses oscuros, y otros no tanto pero basados en la ignorancia, te doy las gracias por lo compartido este año en tu blog, en sintonía total con la sabiduría perenne, así como a nuestro querido contertulio Camaal y los muy pocos que han sintonizado, o muchos, no lo sé……
    Gracias por todo Sat.
    Un abrazo
    Xavi.

  2. Kenpo dice:

    Hola Sat7

    He estado viendo este blog y el de “Trinityeyes” hace un par de meses. Y me encontrado con los diferentes post de tí, de Kiyupow, BettaBlue, recientemente los de xavilesdema, entre otros.

    Todo fue consecuencia de “mi búsqueda espiritual”. Sé que no nos conocemos, pero les quiero agradecer a todos ustedes, porqué me ayudaron a comprender muchas cosas. Gracias de todo corazón.

    Y me gustaría intercambiar puntos de vista con ustedes, opiniones, dudas.

    ¿Hay algún correo mediante el cual podamos mantener contacto?

    Saludos. Y ¡ Feliz Año Nuevo!

  3. fguinartr dice:

    Buen año, te dejo este escrito, lo de la caja de caca tiene su punto
    un abrazo
    K: A veces se dice que una de las características de tu enseñanza —si puedo usar esa palabra— es que no te atribuyes nada. ¿Es correcto?

    UG: Es correcto. Pero “enseñanza” no es la palabra justa. Una enseñanza es algo que usas cuando quieres producir un cambio. Y yo no veo la necesidad de cambiar nada.

    JK: Ya veo.

    UG: Los filósofos y profesores universitarios me dicen: “Hasta el momento no hemos sido capaces de crear un sistema de pensamiento a partir de lo que dices”. Y también dicen: “Podemos escribir cualquier libro sobre un filósofo del pasado o del presente, pero lo que tú dices nunca encaja en un marco conceptual. No podemos crear un sistema de pensamiento en torno a U. G.”.

    JK: Por eso “enseñanza” no es la palabra adecuada.

    UG: Afirmo continuamente, una y otra vez, que no hay nada que tenga que ser cambiado. Entonces, cómo podrías usar lo que digo para producir un cambio.

    JK: Ya veo.

    UG: No me interesa liberar a nadie de nada. Éste es mi planteamiento. Desde el principio mismo es falso sugerir que uno puede salvar a alguien.

    JK: No hay programa. No hay objetivos espirituales. No hay ambiciones espirituales.

    UG: Por ejemplo: “Debes evitar el egoísmo”. ¿Por qué debería alguien ser liberado del egoísmo? Necesitamos cierta cantidad de egoísmo para sobrevivir en este mundo.

    JK: Sí. Por supuesto.

    UG: Es la exigencia de ser desinteresado la que crea el egoísmo.

    JK: Ya veo.

    UG: No estoy en conflicto con la sociedad porque no puede ser distinta de cómo es. Yo no tengo ningún sistema de valores, y no quiero encajar en ningún sistema. Mientras la gente viva una guerra dentro de ellos, habrá guerra fuera.

    JK: ¿Qué es lo que te hace viajar por el mundo dando charlas?

    UG: Aquí sólo soy un perro. Un perro que ladra. Tú vienes aquí y haces ladrar al perro. Vienes aquí planteando preguntas, y yo sólo soy un ordenador. No sé qué sale de mí.

    JK: Ya veo.

    UG: Evidentemente aquí hay conciencia [apuntando a su cuerpo]. Soy consciente de lo que ocurre a mi alrededor, y consciente de lo que ocurre en mi cuerpo. En realidad no hay dentro ni fuera. Esa división sólo es un pensamiento.

    JK: Sí.

    UG: No es que envuelva mis palabras en misterio, ni que las ponga en un contexto místico. Lo que digo es muy mecánico. Está aquí [apuntando a su cuerpo], en este ordenador, en el banco de datos o como quiera que se le llame. De modo que aprietas algunos botones de mi ordenador, y el ordenador produce una respuesta. Aquí no hay nada [apuntando a su cuerpo].

    JK: Veo a qué te refieres.

    UG: Aquí no hay actividad. Y no estoy siendo misterioso, simplemente lo estoy expresando en términos fisiológicos. El cerebro es una cosa muy “idiótica”; es sólo un contenedor y un reactor. Estoy diciendo muchas cosas. Esto [apuntando a su cuerpo] produce tantas palabras. Pero no sabe qué significan. Como te he dicho, tú eres quien está manejando el ordenador. Y cuando planteas una pregunta, ni siquiera la escucho. No hay escuchador escuchando y traduciendo. Tanto las preguntas como las respuestas no son más que ruido

    JK: Todas estas entrevistas son completamente inútiles.

    UG: ¡Sí! Yo no tengo nada que decir respecto a nada. Yo no sé nada. Lo que sale es lo que ha sido puesto. Soy como una caja-de-caca. Lo que han puesto dentro de mí es caca, y lo que sale de mí es más caca [risas]. Siento usar este lenguaje.

    JK: No hace falta disculparse.

    UG: Lo sé, tienes razón. Decir disculpa sólo es un viejo hábito. Oxford y Cambrigde. Educación. La influencia victoriana.

    JK: Un viejo programa.

    UG: En cualquier caso, es absurdo decir que hay alguien pensando, incluso es ridículo decir que hay pensamientos. Que hay aliguen. Sólo podemos crearnos un sentido de identidad recurriendo continuamente a la memoria.

    JK: Sí.

    UG: De hecho, nunca he tenido ganas de disculparme en toda mi vida. “Lo tomas o lo dejas”. En cualquier caso, en esta caja-de-caca yo no encuentro ningún pensamiento. No existe tal cosa como el “pensamiento”. ¿Sabemos qué es un pensamiento? ¿Qué es el pensamiento? Yo no me planteo ninguna pregunta, otros las plantean.

    JK: Todo lo que dices no tiene implicación personal.

    UG: Sí. Y no lo digo por humildad. Todo lo que digo, todas las entrevistas en la radio, todo lo que se ha publicado en mis libros… yo no sé lo que digo. No soy más que un espejo reflejando.

    JK: No tienes elección: las palabras simplemente salen.

    UG: En realidad, no tenemos ninguna libertad de acción porque toda nuestra acción es reacción.

    JK: Sí.

    UG: Para mí, cada evento es un suceso independiente. Únicamente después, cuando la gente mira una serie de eventos, compone una historia con ellos. Y le dan algún tipo de significado o importancia. Si estás intentando cambiar las cosas, eso te pone a dar vueltas en un tiovivo que nunca se para.

    JK: Sí.

    UG: Yo ya no creo en nada. Todos los sistemas de creencias espirituales… Ésa no es mi manera de funcionar. Y lo he hecho todo. Todo. Estuve en una cueva durante siete años. De los catorce a los veintiuno. Estudié todos los libros. Cada libro, cada práctica espiritual.

    JK: ¿Por qué lo hiciste?

    UG: Porque quería estar seguro de que todos son falsos [risas]. Cuando tenía diecisiete años y estaba en aquella cueva, seguía teniendo impulsos naturales. Descubrí que había algo equivocado. ¿Por qué? ¿Por qué debería negarme a mí mismo? ¿Por qué no puedo reproducirme y hacerlo grácilmente? ¿Por qué negarme a mí mismo? ¿Por qué condenar el sexo? Después llegué a un punto en el que no necesitaba negar el sexo. Tenía veintiún años, estaba en la Sociedad Teosófica y había chicas de todo el mundo. La guerra hacía que estuvieran todas atrapadas allí. Entonces me consideraban un tipo guapo. Pero no llegué al otro extremo. Mi pregunta no tenía que ver con entrar en el sexo. Quería saber por qué el sexo era condenado en la vida espiritual.

    JK: Ya veo.

    UG: Si el “deseo” depende de una hormona, entonces toda la historia de la ética y las reglas religiosas son un fracaso.

    JK: Sí.

    UG: Una vez estaba dando una conferencia en India, en la Sociedad Teosófica. Y había un sacerdote católico sentado allí. Se puso de pie y me planteó una pregunta respecto al celibato. Y yo le dije: “Si por alguna razón quieres liberarte del sexo, también tienes que liberarte de Dios. No sé por qué estás en esto del celibato. Saca a Dios de tu sistema y el sexo le seguirá automáticamente. Ambos surgen de la misma fuente. ¿Por qué insistir en que Dios es tan importante? ¡No seas tan serio! Todo es divino”.

    JK: Hay tantos malos entendidos e interpretaciones.

    UG: ¡Oh!, sí.

    JK: Especialmente en lo tocante a la espiritualidad.

    UG: Sí.

    JK: Por ejemplo, hay muchos malos entendidos en torno al karma y la reencarnación.

    UG: Recuerdo que sólo tenía siete años cuando asistí al cincuenta aniversario de la Sociedad Teosófica. Había tres mil delegados de todo el mundo. Y la primera vez que te ven, la gente se te presenta, diciendo: “Yo fui la reina Victoria en mi vida pasada, ¿quién fuiste tú?”, o “Yo fui Alejandro Magno en una vida anterior”, y descubrí que no quedaba ninguna figura histórica para mí. No quedaba maestro espiritual para mí. ¿Quién fui yo en mi vida anterior? ¿Quién soy yo? ¿Quién fui en mi vida pasada? Se acabó. De modo que desde ese mismo día dejé de creer en el karma y en la reencarnación. India está, por supuesto, en la base de todo esto. Siempre traducen términos como “karma y reencarnación” de una manera totalmente equivocada. También se traducen y copian muchos términos sin saber qué significan.

    JK: ¿Qué quieres decir?

    UG: Maya, dicen, significa “ilusión”. Maya no es una ilusión. La palabra maya significa medir. De modo que, cuando quiera que estás midiendo, debe haber un punto “aquí” [apuntando a sus ojos]. De modo que hay una relación entre este punto y las cosas que mides.

    JK: Sí, absolutamente.

    UG: Es la medición desde este punto lo que crea la ilusión. Pero el mundo mismo no es una ilusión. Cuando alguien viene con un arma a dispararte, no llamas a eso ilusión.

    JK: Sí.

    UG: Es muy divertido cómo han traducido las cosas. El “karrna”, en el sentido habitual, no existe. No es más que una respuesta a un estímulo. Pero respuesta y estímulo no pueden estar separados. Es un movimiento unitario.

    JK: La ley de acción y reacción.

    UG: ¡Sí! Acción y reacción. Actualmente los científicos dicen que el cerebro es un reactor, que no puede crear nada. El cerebro no desempeña un papel muy importante en el cuerpo, sólo es un reactor. Los fisiólogos de nuestros días están descubriendo que, ciertamente, las cosas no son como han sido descritas todos estos años. A la luz de sus experimentos, se han dado cuenta que el cerebro sólo tiene un papel menor en el cuerpo.

    JK: ¿De verdad?

    UG: Todo son tonterías. ¿Cierto? Es la mente humana. La mente humana es la que se lo inventa todo.

    JK: De acuerdo.

    UG: Las enseñanzas espirituales no son necesarias. No escuches a los hombres santos. Das por supuesto que todos ellos son hombres sabios, que son espiritualmente superiores a todos nosotros, y que saben de qué están hablando. Déjame que te diga una cosa: ¡No tienen ni idea! Hay tantos santos en el mercado vendiendo todo tipo de bienes. La razón por la que lo hacen no debe preocuparnos, pero lo están haciendo. Dicen que es por el bien de la humanidad, y que lo hacen por compasión por la humanidad, y todo eso, que no son más que majaderías. Todos los santos o gurús: ellos mismos no hacen lo que mandan hacer a sus seguidores. Dicen: “Haz lo que digo”, pero ellos mismos no lo hacen.

    JK: Buda no era budista.

    UG: Algunos vienen a verme porque creen que yo tengo algo que ellos no tienen. Quieren algo de mí. Quieren algo. Quieren estar en paz consigo mismos, pero lo único que hacen para encontrar la paz es destruir la poca paz que tienen. Toda su búsqueda no les ha llevado a ninguna parte. Todo ha sido inútil. El organismo vivo no está interesado en todas las técnicas espirituales. Cuando tengan una experiencia espiritual, querrán más y más de lo mismo, y en último término querrán estar en ese estado permanentemente. Hablando de dicha, dicha eterna, amor incondicional…. todo eso es poesía romántica. La búsqueda es interminable.

    JK: ¡Oh!, sí. Seguirán buscando hasta que descubran que no hay tal cosa como el “más allá”, que no hay tal cosa como “volver a casa”, que no hay tal cosa como “lo desconocido”.

    UG: La intención al estudiar las vidas o las biografías de las personas que crees que estaban iluminadas es encontrar la clave de lo que les pasó para poder usar cualquier técnica que ellos hayan usado y así hacer que te ocurra lo mismo. Eso es lo que quieres. Y esas personas te dan algunas técnicas espirituales, una serie de métodos que no funcionan en absoluto. Crean la esperanza de que algún día te ocurrirá a ti. Pero no te ocurrirá nunca. Hay una cosa que resalto continuamente: estas cosas no ocurren por lo que haces o dejas de hacer. Y la razón por la que le ocurre a un individuo y no a otro…, esa pregunta no tiene respuesta. Te aseguro que no es que ese hombre se haya preparado, o que se haya purificado para recibir este tipo de cosa. Es al revés. Algo que te golpea. Pero golpea al azar. Es como el rayo: golpea al azar. Cae al azar. No tiene causa. Toda esa seriedad respecto al objetivo espiritual… Déjame decirte que todo ese desear no lleva a ninguna parte. Y yo no tengo nada que dar.

    JK: No hace falta tomarse todo esto tan en serio.

    UG: ¿Qué sentido tiene tomarse este tema en serio? Ya hemos dicho suficiente. Encantado de conocerte.

    JK: Gracias.

    UG: ¿De dónde eres?

    JK: De Bélgica.

    UG: Me encanta Bélgica. Me gusta el chocolate que hacen.

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